Por José René Tamariz

Introducción

El siglo XXI está determinado por el actual conflicto que se desarrolla entre los Estados Unidos y China por la disputa de la hegemonía mundial entre esas dos grandes superpotencias. Es importante señalar algunas características generales de China. Este país es el tercero más grande en territorio a nivel mundial después de Rusia y Canadá, ya que posee unos 9.55 millones de kilómetros cuadrados. Desde el punto de vista de extensión territorial China es un país continente. Es el segundo país más poblado de la Tierra después de la India, pues tiene 1.412 miles de millones de habitantes. Administrativamente tiene 23 provincias, 5 regiones autónomas y 4 municipalidades bajo el control del gobierno central, así como dos regiones administrativas especiales, Hong Kong y Macao, antes colonias de los viejos imperios de Gran Bretaña y Portugal.

El caso de China es inédito en la historia mundial. La transformación de un país que fue semi colonia de diversos imperialismos a ser potencia mundial. La explicación de semejante fenómeno social y político se encuentra en diversos factores. El principal fue la revolución de 1949 que logró unificar la nación, el carácter de la revolución anticapitalista que expropio la tierra y fábricas, así como las maniobras de la dirigencia del partido comunista chino que analizaremos adelante.

Breve Reseña Histórica

China es un país y una cultura ancestral. Tiene miles años de existencia. Por la extensión de sus grandes territorios los chinos se consideraban como un mundo, de ahí que era una sociedad que se consideraba como la única civilización mundial y consideraba a las demás naciones extranjeras y otros grupos étnicos como bárbaros. Entonces, China era una sociedad sinocéntrica. Al respecto algunos historiadores plantean que “… China no sólo era mucho más homogénea “nacionalmente” que la mayoría de los demás países -cerca del 94 por 100 de su población estaba compuesta por chinos han-, sino que había formado una sola unidad política, aunque rota intermitentemente, durante un mínimo de dos mil años. Y lo que es más, durante la mayor parte de estos dos milenios el imperio chino, y probablemente la mayoría de sus habitantes que tenían alguna idea al respecto, habían creído que China era el centro y el modelo de la civilización mundial…”. (Hobsbawm, Eric: Historia del Siglo XX. Editorial Crítica. México, mayo 2022, página 460). Por otra parte, es necesario señalar que China fue un imperio antiguo comprendido entre los años 220 antes de cristo hasta el año 1912. Antes de esa época se sucedieron diversos gobiernos dinásticos. Entre los años 475 a 221, durante el periodo de los llamados reinos combatientes, se produjo dos siglos y medio de caos. La historia antigua de China estuvo marcada por diversas guerras civiles intestinas, el desmoronamiento del Estado, fragmentación y división del territorio en diversos Estados.

Las dinastías de la era antigua fueron tres. La primera dinastía real Xia que existió entre el 2700 a.C. y el 1600 a.C. fue fundada por un personaje llamado Yu. “…. Después de morir Yu, su hijo Qi heredó su posición, lo cual suscitó la oposición de la tribu You Hu. Luego de derrotar a You Hu, Qi fue reconocido entre las diversas tribus. Desde entonces el sistema hereditario fue reemplazado por el de cesión”. (Conocimientos Comunes de La Historia China. Oficina del Consejo Internacional del Idioma Chino. 11 de noviembre de 2006). La dinastía Xia duró 471 años y tuvo 17 soberanos. La segunda dinastía Shang surgió en 1600 a.C. y finalizó en 1046 a.C. con la derrota del último soberano de esa dinastía Shang Zhou Wang a manos de Zhuo Wu Wang y sus tribus aliadas. Entonces, en el 1046 a.C., Zhou Wu Wang, fundó la tercera dinastía y perduró hasta el año 221 a.C., bajo diversos períodos occidental, primavera y otoño y los reinos combatientes (475-221). En el período de estos últimos reinos, la dinastía Qin derrotó a los demás seis reinos, logrando unificar China que se encontraba muy dividida.

Posteriormente, surgen diversas dinastías de la era imperial que estuvieron formadas por la dinastía imperiales de Qin, Han, Sui, Tang, Liao, Song, Xia, Jiin, Yuan, Ming y Qing. Durante la primera dinastía imperial del emperador Qin Shi Huang, además de lograr la unificación de China, fundó el Estado feudal pluriétnico e inicia la construcción de la famosa Gran Muralla China y otras obras de importancia.

En China se realizaron cuatro grandes inventos, a saber, la fabricación del papel, la construcción de la brújula, la imprenta, la pólvora y armas de fuego. Algunos historiadores de la ciencia y tecnología señalan la importancia de China en la invención y desarrollo de la gran técnica, ya que “Por las fechas en que las antiguas civilizaciones de Oriente Medio y el Mediterráneo alcanzaban su cenit, se estaba desarrollando en China una notable civilización que persistiría, con una extraordinaria continuidad social, hasta el siglo pasado, aproximadamente. Con palabras llamativas, aunque imprecisas, Whitehead describía la China como el país que representaba el máximo volumen de civilización conocido en la historia. Aunque pueden discutirse, sin duda, algunas de sus afirmaciones, los estudios del Dr. Needham y sus colaboradores han señalado hasta qué punto el resto del mundo debe a los chinos muchos de sus inventos…”. (Cardwell, Donald: Historia de la tecnología. Alianza Editorial. Madrid, España, 1996. Páginas 34 y 35). Más adelante, Cardwell, plantea que “La técnica sencilla y empírica es la forma más simple de la pequeña tecnología… La gran técnica comienza con las civilizaciones: la Gran Muralla China, las pirámides de Egipto, los acueductos y las calzadas romanas. La gran técnica y la gran tecnología exigen decisiones en los niveles más altos del Estado, la utilización de expertos, una mano de obra masiva e inversiones a gran escala…”. (Ídem).  

China también tuvo varios grandes pensadores e intelectuales, tales como, Lao Zi, Confucio, Zhuan Zi, Mencio, Xun Zi, Mo Zi, y Han Fei Zi.  China, además tuvo uno de los grandes estrategas militar, Sun Wu, que escribió la primera obra militar del mundo conocida como el “Arte de la Guerra de Sun Zi”.

La Semi colonización de China en el Siglo XIX y XX

En el siglo XIX que comprende desde 1801 hasta 1900 se produce la primera revolución industrial, período entre 1750 y 1840, así como el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Es el denominado siglo de la industrialización. En ese marco “… Inglaterra asumió la delantera internacional con la Revolución Industrial, convirtiéndose en el país capitalista más poderoso del orbe. Con el objetivo de ampliar los mercados de venta de los productos industriales y ocupar mayores lugares productores de materias primas, desencadenó una guerra de agresión contra China, conocida como la I Guerra del Opio. China fracasó en esta guerra y se vio obligada a firmar con Inglaterra tratados desiguales, entre los que se cuenta el Tratado de Nanjing. Desde entonces la soberanía y la integridad territorial de China fueron objeto de destrucciones y comenzó a transformarse en un país semicolonial y semifeudal”. (Ídem). La primera Guerra del Opio se realizó entre 1839-1842. China fue fácilmente derrotada militarmente por Gran Bretaña debido a que había quedado rezagada en el desarrollo de la industrialización, armamento y fuerza naval, la ciencia y tecnología. Ese tratado de Gran Bretaña y China, le impuso a éste la entrega de la isla de Hong Kong; la indemnización de 21 millones de taeles de plata; la apertura al comercio británico de los puertos de Guangzhou, Xiamen, Fuzhou, Ningbo y Shanghai y la regularización de los aranceles comerciales. Ese rezago se debió a que China era una sociedad cerrada, sinocéntrica, que no tenía relaciones diplomáticas con el resto del mundo, excepto con Rusia, ni tampoco quiso asimilar los desarrollos tecnológicos del mundo occidental.

Después de esa primera derrota de China, se sucedieron una serie de agresiones y presiones de otros países imperialistas que demandaban su parte del pastel. Los imperialistas franceses, estadounidenses, rusos, japones y otros, exigieron su parte del territorio chino, así como diversas concesiones para el comercio, mediante tratados onerosos para China. En la II Guerra del Opio, China vuelve a ser derrotada militarmente por la alianza imperialista de Gran Bretaña y Francia. Se firmó “… Tratado de Tianjin chino-inglés y chino-francés, cuyo contenido abarca: permitir a las legiones extranjeras establecerse en Beijing, abrir más puertos para el comercio, permitir a misioneros extranjeros difundir la religión libremente en los diversos lugares del interior de China, e indemnizar a Inglaterra y Francia”. (Ídem).

Por su parte, el imperialismo ruso que era el único país que tenía representación diplomática en Pekín, utilizando la estratagema de mediador entre el conflicto británico-francés y China, logró quedarse con una amplia zona china de Manchuria y Vladivostok, ganándose una base naval y 900 mil km2. Por su parte, los Estados Unidos “… A raíz del tratado británico, el presidente estadounidense John Tyler envío sin demora una misión a China con la intención de conseguir unas concesiones similares para su país, la precursora de la política posterior de “puertas abiertas”. (Kissinger, Henry: China.  Penguin Random House Grupo Editorial. España, 2022, páginas 73 y 74).

Posteriormente, en Japón “… Luego de la reforma Meiji, la economía capitalista japonesa experimentó un acelerado desarrollo y su poderío nacional aumento en gran medida. Su ambición de agresión y expansión se hizo cada vez más mayor, y en julio de 1894 envió tropas a Corea para atacar por sorpresa los barcos chinos que transportaban soldados. Así estalló la Guerra China-Japón”. (Ídem). Después de muchos combates en diversos lugares ocupaciones del ejército japones a territorio chino y miles de muertos, China es derrotada y termina firmando el Tratado de Shimonoseki que pone fin a la primera guerra china-japonesa. Ese tratado impone la entrega de la península de Liaodong, la isla de Taiwan y China reconoce la independencia de Corea, renunciando a cualquier reivindicación de territorio de ese país, así como también indemnizó con 200 millones de taeles (unos ciento cincuenta millones de dólares en ese momento) a Japón.

En 1898 surge el Movimiento Yihetuan de resistencia contra las agresiones extranjeras, logrando apoyo en diversas provincias y del movimiento de masas. Dado que ese movimiento era muy fuerte y no pudo ser controlado por el gobierno de Qing, entonces “… En junio de 1900, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia, Rusia, Japón, Italia y Austria organizaron tropas aliadas que marcharon a Beijing. El gobierno Qing declaró la guerra a las potencias imperialistas. Yihetuan desplegó combates encarnizados contra las tropas aliadas de las ocho potencias imperialistas. Como el gobierno de Qing no tenía una firme resolución de oponer resistencia al enemigo, Yihetuan, muy mal organizado y con atrasados métodos de combate y armas, no pudo evitar su derrota final…”. (Ídem). Al final, el gobierno de Qing traiciona al movimiento Yihetuan, aliándose con los imperialistas para aniquilar a dicho movimiento. Producto de esa derrota militar se termina firmando el Tratado de 1901 en el cual China “… debía pagar indemnizaciones bélicas por 450 millones de taeles de plata a los agresores, en un período de 39 años, totalizando entre capital e intereses 980 millones de taeles de plata…”. (Ídem).

Entre los años 1911 hasta la revolución de 1949 acaudillada por Mao Tse-tung se realizaron una serie de movimientos de lucha tanto armados como civiles en China contra los tratados onerosos, así como contra la dinastía de turno. Asimismo, se producen dos revoluciones, previas a la del 49, la primera en 1911, encabezada por Sun Yat-sen, quien fue presidente por un corto período de tiempo que luego cedió al militar Yuan Shikai que era hombre de confianza de los imperialistas. Después de la muerte de éste, el país es controlado por una serie de “señores de la guerra”. Sun Yat-sen fue el primer presidente de la República de China y fundador del partido nacionalista Kuomintang.

Entre el año 1920 y 1927, producto de la política de la Internacional Comunista dirigida por Stalin, se establece la política de colaboración de los comunistas con el partido nacionalista del Kuomintang. Dirigentes comunistas chinos, incluido Mao Tse-tung, se integraron a ese partido burgués. Esa “… alianza entre el Kuomintang y el Partido Comunista avanzarían hacia el norte desde sus bases de la China meridional, en el curso de su gran ofensiva de 1925 -1927, situando a la mayor parte de China bajo el control de un solo gobierno por primera vez desde la caída del imperio en 1911, antes de que el principal general del Kuomintang, Chiang Kai-shek, se volviera contra los comunistas y los aplastara…”. (Hobsbawm, 2022: 77). La política equivocada de la Internacional Comunista y de los dirigentes del partido comunista chino de colaboración con el partido nacionalista burgués del Kuomintang, condujo a una gran masacre de comunistas y miles de civiles.

Posteriormente, la política de la Internacional Comunista (IC), dirigida por Stalin, pasa de una política oportunista de colaboración de clases con el partido nacionalista del Koumintang que, condujo a una masacre de los comunistas y otros sectores obreros y populares, a una política ultraizquierda de toma del poder, cuando se había producido un reflujo del proceso revolucionario que, igual que en la anterior política oportunista, condujo a la derrota de la revolución de 1927 y, a una aplastante masacre de unos 8.000 comunistas y de miles de obreros y campesinos   En una reunión de emergencia en agosto de 1927, el partido comunista chino, rectifica la orientación equivocada de alianza con el Kuomintang, produciéndose un giro radical de independencia y continuar la lucha armada en contra de las fuerzas del partido nacionalista burgués.

A partir de esos acontecimientos, inicia la guerra civil en China entre las fuerzas encabezadas por el Kuomintang y el partido comunista chino, la cual tiene dos etapas. La primera entre 1927-1937, luego la segunda entre 1946-1949. Entre ambas etapas se produce un proceso de interregno muy corto de frente o alianza entre el Kuomintang y el PCCH, en donde ambas fuerzas deciden luchar conjuntamente en contra de la invasión del imperio japonés.

La Revolución China de 1949

China era gran un país por su extensión territorial y su gran población, pero era una nación semicolonial y semifeudal, en donde los diversos imperialismos, imponían sus tratados onerosos, y, los terratenientes en conjunto con la burguesía controlaban la mayor parte de la tierra, la economía y la política, mientras la mayoría de la población padecía de terribles hambrunas, epidemias y pobreza. De acuerdo con diferentes fuentes documentales “Hasta 1949 China fue un país atrasado: el problema alimentario no estaba resuelto, y las epidemias (cólera, peste, paludismo, etc9 era muy frecuentes. El 75% de las tierras estaba en manos de una oligarquía de grandes terratenientes, no existían comunicaciones modernas y la subordinación al capital extranjero era absoluta. La base de la economía consistía en una agricultura arcaica, totalmente insuficiente para cubrir las necesidades alimenticias mínimas de la población. Esa era la causa de las frecuentes epidemias y de un malestar que, a veces, se traducía en estallidos revolucionarios. Según cálculos de la ONU, la renta per cápita era 5% de la de Francia y la mitad de la de la India. La industria concentrada en las grandes ciudades, pesaba muy poco en el conjunto nacional. En las fábricas, en 1941, la jornada laboral era de 12 horas y el trabajo de las mujeres y niños legal”. (La Enciclopedia, volumen 4, página 3108 y 3109).

Esas condiciones miserables de la población de china y de semi colonización de China, fueron los factores que posibilitaron la realización de la revolución de 1949, acaudillada por el partido comunista chino, bajo la dirección del “timonel” Mao Tse-Tung. La revolución china fue, esencialmente, campesina no obrera, dado que el peso mayoritario era de los campesinos. Es importante señalar que dicha revolución se hizo en contra de la burocracia stalinista. De acuerdo con el historiador Hobsbawn “Así, por ejemplo, la URSS no sentía grandes deseos de que los comunistas tomaran el poder en China, pero eso fue lo que sucedió a pesar de todo”. (Hobsbawn, 2022: 231). En los informes de la Internacional Comunista no aparecía China y el colmo fue que el embajador soviético huyó con los nacionalistas hacia Cantón. Según el historiador en mención “… “…Todavía en abril de 1949, al abandonar Chiang Kai-shek su capital, Nanking, el embajador soviético -el único entre todo el cuerpo diplomático- se unió a él en su retirada hacia Cantón. Seis meses más tarde, Mao proclamaba la República Popular”. (Ídem).

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